Especial

Lo que no te habían dicho de tu cepillo dental

Los cepillos de dientes fueron confeccionados con pelos de crin de caballo en algún momento
Redacción | GDA
17 Noviembre, 2017 | 09:00 hrs.

En general, abundan los modelos de cepillos dentales manuales y eléctricos en el mercado. Sin embargo, el tipo de cepillo de dientes que antecedieron a estos no fueron tan modernos. La odontóloga Patricia Schieman, profesora de la Universidad Javeriana explica el desarrollo de este objeto de salud bucal.

Los cepillos de dientes primitivos se elaboraban a partir de vello de cerdo, posteriormente  los más finos se fueron confeccionados con pelos de crin de caballo. En ese entonces se colocaban esas fibras sobre mangos de piedra o, incluso, sobre huesos de animales.

Pero los mayores problemas radicaban en la acumulación de bacterias y en la pérdida de forma a medida que se usaban.

El cepillo dental con el que hoy nos limpiamos los dientes, la lengua y las mejillas es un instrumento que comenzó a evolucionar hace más de 100 años con el desarrollo de la fibra de nailon en Dupont. A partir de ahí hemos tenido todo tipo de modificaciones y adaptaciones.

El primer cepillo creado con esta novedosa fibra (el nailon) traería consigo grandes beneficios para la salud oral: se disminuyó la contaminación bacteriana, pues estas fibras permitían una mejor higiene tanto de los dientes como del cepillo; no se separaban las fibras del mango y el material era resistente.

Sin embargo, con este cepillo se tuvo un nuevo problema: esas cerdas tan maravillosas eran muy duras para los tejidos orales y causaban muchísimo desgaste de los dientes. Si a esto se le suma una mala técnica de cepillado, los cepillos de la época no resultaban tan prácticos.

Eran necesarias cerdas más suaves. Así nacieron las versiones actuales. Los de hoy son unos instrumentos con tres o cuatro hileras de fibras en forma rectangular, romboidal o redonda. Todos en términos generales tienen mango recto, que no se nos desliza al humedecerlo, con el fin de evitar daños en las mucosas de la boca.

Y la parte activa es de fibras suaves, con el fin de lograr un buen cepillado y de proteger los tejidos blandos. En muchas ocasiones, el mango puede estar angulado, dependiendo de las necesidades de los pacientes o de las habilidades y destrezas manuales de los usuarios.

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