Fotos: Francisco Pérez/Redes

Hombres en busca del bisturí

Actualmente, en México, cuatro de cada 10 pacientes que optan por la cirugía plástica son hombres, y no les importa gastar hasta 180 mil pesos por verse como ellos quieren
Darinka Gómez | El Universal
24 Agosto, 2018 | 11:27 hrs.

Después de hacerse una cirugía de bypass gástrico, con la que logró bajar más de 50 kilos, la piel del abdomen de David, que era mucha, no logró regenerarse. Ese exceso quedó colgado en su abdomen y aunque probó con rutinas de ejercicio y con cremas reafirmantes, nada funcionó.

Un día tomó la decisión. Contactó a un cirujano plástico y logró deshacerse de esa piel en exceso que lo acomplejaba.

Como él, cada día son más los hombres que optan por someterse a un procedimiento estético. Desde 1997, ha habido un aumento de más del 300% en cirugía plástica hecha en hombres, según la Sociedad Internacional de Cirugía Plástica y Estética (ASAPS). En los últimos cinco años, en México, el aumento fue de un 10%.

¿Por qué ellos se interesaron?

“Al cirujano me lo recomendó una amiga, todo fue muy rápido. Lo vi y en una semana ya estaba haciéndome los estudios y programando la cirugía. Me hicieron la operación un fin de semana de puente, y cuando desperté, sentía muchos deseos de verme para saber cómo había quedado”, platica David.

Pero él no es el único, ya son muchos los hombres en busca de un bisturí para mejorar su aspecto físico. A pesar de que la cirugía plástica solía ser un “asunto de mujeres”, en los últimos años los casos de hombres que buscan estos procedimientos se han incrementado.

Francisco Pérez, cirujano plástico certificado por la Asociación Mexicana de Cirugía Plástica Estética y Reconstructiva (AMCPR), dice que en cinco años las solicitudes han pasado de un 70% en cirugías para mujeres y un 30% para hombres a un 60% en mujeres contra un 40% en hombres, de estos, quienes las buscan tienen entre 24 y 40 años.

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Los procedimientos quirúrgicos más solicitados por el género masculino son la lipoescultura de alta definición, en la que se pueden marcar diversos músculos: los del abdomen, los pectorales, los hombros y las pantorrillas; la rinoplastia, que modifica la forma de la nariz; y la mastectomía, que reduce el tamaño del tejido mamario.

“Cada vez se le exige más al hombre verse bien”, responde el cirujano ante el cuestionamiento de por qué el incremento de estas cirugías por parte de este género. “Aunque la presión sigue siendo mayor para la mujer, los hombres también comienzan a sentirla”, agrega el médico, también miembro de la clínica Plasticsurg.

“Cada vez se le exige más al hombre verse bien; aunque la presión sigue siendo mayor para la mujer, los hombres también comienzan a sentirla”, Francisco Pérez, cirujano plástico.

Esta presión social parece ser especialmente fuerte en la comunidad homosexual pues el cirujano comenta que la mayoría de sus pacientes hombres pertenece a ella. “El 60% de quienes piden estas cirugías son personas homosexuales. Es una comunidad muy pendiente de su físico y que suele cuidarse mucho más que los ‘hetero’”.

 

La belleza cuesta

El incremento en la demanda de estas cirugías ha hecho que los cirujanos también se especialicen en los procedimientos. Si bien la rinoplastia y la mastectomía no son cirugías complicadas, la lipoescultura de alta definición sí representa un alto grado de complejidad.

Ésta consiste en en tomar grasa sobrante de algunas zonas del cuerpo, como el abdomen, y colocarla en áreas donde el hombre quiera más “musculo”. “En el caso de los hombres lo más común es utilizarla en glúteos o pantorrillas”, dice el cirujano. Para esta cirugía es un requisito que la persona se encuentre en su peso normal o con ligero sobrepeso, las personas con obesidad no obtienen buenos resultados pues no es una cirugía para bajar de peso sino para marcar la musculatura.

Los costos de las cirugías se establecen en relación con su complejidad. Las cirugías estéticas más económicas para los hombres son la rinoplastia y la mastectomía, que pueden costar entre 30 mil y 70 mil pesos, respectivamente. Mientras que una lipoescultura de alta definición puede ir desde los 100 mil hasta los 180 mil pesos, sin contar los gastos de hospitalización.

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“Los hombres por lo general buscan resultados que los hagan verse más varoniles, que vayan con el estereotipo del hombre fit que va seguido al gimnasio, con músculos marcados y pectorales grandes”, explica Pérez.

“Los hombres por lo general buscan resultados que los hagan verse más varoniles, que vayan con el estereotipo del hombre "fit" que va seguido al gimnasio, con músculos marcados y pectorales grandes”, Francisco Pérez, cirujano plástico.

Si bien en el pasado el estereotipo de belleza era la delgadez extrema en mujeres, ahora el modelo de belleza ideal es el llamado cuerpo fitness, aquel que tiene curvas pronunciadas en el caso de las mujeres y cuerpos marcados en el caso de los hombres.

“Antes las cirugías eran más comunes en las mujeres porque el propósito era eliminar toda la grasa y dejarlas lo más delgadas que se pudiera”, dice el experto. En el caso de los hombres no había esa exigencia, pero ahora los músculos han ganado terreno y muchos no pueden, o no desean, lograrlo sólo con ejercicio.
 

La cultura de la vergüenza

David no sólo tuvo problemas con cómo solía verse su estómago, también quería deshacerse de los dos pequeños, pero evidentes, bultos en sus senos, que por otras personas podrían ser señalados como “pechos de mujer”. Por ello, el cirujano realizó un corte curvo alrededor de sus pezones, extrajo las glándulas, y la grasa responsables de este abultamiento, y volvió a cerrar. No hay gran evidencia de la cirugía, la cicatriz es casi imperceptible, y sus pechos también.

Al agrandamiento de los senos en hombres se le conoce como ginecomastia y al procedimiento para removerlos, mastectomía. Éste es uno de los más solicitados debido a que “el tener ‘pechos’ puede generar mucha inseguridad debido a que las burlas de la gente suelen ser constantes”, explica el cirujano Pérez.

Otro ejemplo de cómo la sociedad suele hacer señalamientos fue la noticia de que Héctor Herrera, centrocampista de la Selección Mexicana, se había realizado dos cirugías. Según señaló el jugador en un comunicado, los procedimientos a los que se sometió fueron una rinoplastia funcional y una otoplastia, que consiste en reparar cualquier tipo de inconformidad estética de la oreja.

El futbolista publicó que la rinoplastia fue realizada para poder respirar mejor, pero omitió el motivo por el que se realizó la otoplastia.

Cientos de comentarios e imágenes burlonas llenaron las redes sociales asegurando que la verdadera razón de su cirugía había sido “mejorar” su aspecto físico; sin embargo, el jugador no afirmó que ese fue el motivo.

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Y no resulta extraño. A pesar de que México ocupa el quinto lugar en cirugía estética a nivel mundial con 923 mil 243 procedimientos al año, de acuerdo con las más recientes estadísticas (2017) de la ASAPS, haberse realizado una cirugía plástica no es algo que los mexicanos estén dispuestos a aceptar frente a sus amigos, y mucho menos es algo que quieran presumir con ellos.

En México tenemos una cultura de vergüenza por decir que estás operado, se suele ocultar a pesar de que muchas veces es evidente que se tiene una cirugía. Si vas a Colombia todo mundo dice que está operado, es casi un estatus social. Pero en México no, aquí la gente sigue diciendo que fue dieta y ejercicio aunque los cambios sean tan radicales”, comenta el cirujano Pérez.

Para el psicólogo social, Ricardo Estrada, no aceptar que las mejoras al aspecto físico se deben a una cirugía tiene que ver con el miedo al rechazo social.

En nuestro país se tiene la idea de que la belleza natural es la que cuenta y se le da mucho valor a quien logra un buen cuerpo con dieta y ejercicio; quien lo logra por medio de cirugía se considera que tiene poco valor. Aunque muchos lo practican, aún hay vergüenza de admitirlo”, expresa.

“En nuestro país se tiene la idea de que la belleza natural es la que cuenta y se le da mucho valor a quien logra un buen cuerpo con dieta y ejercicio; quien lo logra por medio de cirugía se considera que tiene poco valor. Aunque muchos lo practican, aún hay vergüenza de admitirlo”, Ricardo Estrada.

Por otro lado, el especialista advierte que seguir los modelos de belleza que impone la sociedad puede no ser la mejor decisión ya que estos suelen cambiar fácilmente. Seguir la “moda” puede ser señal de baja autoestima y no siempre la persona queda satisfecha.

El riesgo es que las personas no queden contentas con una cirugía y necesiten recurrir a otras. “Son personas que se vuelven adictos porque al final, mientras no arregles lo interno, lo externo nunca te llenará”, explica Estrada.
 

Charlatanes por doquier

Con el incremento de la demanda por parte del género masculino también vinieron más charlatanes. Francisco Pérez tuvo que estudiar más de 14 años para poder ser el cirujano experto que es actualmente; sin embargo, muchos otros que ofrecen realizar estos retoques estéticos únicamente tomaron algún diplomado o alguna de las maestrías que en un corto periodo de tiempo ofrecen la “especialidad” en Cirugía Estética.

“En muchos de esos lugares te enseñan a realizar estos procedimientos sin necesidad de que seas médico de profesión, eso pone en grave riesgo a los pacientes ya que estas personas suelen ofrecer las cirugías muy por debajo de su valor”, señala Pérez.

“En muchos de esos lugares te enseñan a realizar estos procedimientos sin necesidad de que seas médico de profesión, eso pone en grave riesgo a los pacientes ya que estas personas suelen ofrecer las cirugías muy por debajo de su valor”, Francisco Pérez, cirujano plástico.

El médico menciona el caso de una maestría que se imparte en el estado de Veracruz y de donde egresan personas con muy poca preparación. La maestría en cuestión es la de Cirugía Plástica y de Reconstrucción que ofrece un instituto. En éste, señala Pérez, pueden egresar generaciones de cirujanos plásticos que nunca pasaron por una Facultad de Medicina, ni realizaron ninguna otra especialidad médica.

Mientras que para ser acreditado ante la AMCPER un cirujano plástico debe tener la carrera de Medicina, hacer su residencia para la especialidad, un posgrado en Cirugía General y un posgrado en Cirugía Estética, la maestría de esta institución dura apenas dos años.

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Pérez afirma que la gente muchas veces prefiere pagar algo barato que algo bueno, pero los riesgos pueden ser muchos. En el mejor de los casos, el resultado de la cirugía no es el deseado, en el peor, puede haber serias complicaciones de salud que incluso pueden poner en riesgo la vida de las personas.

Para Estrada, en el pasado, preocuparse por la apariencia, desde el punto de vista masculino, era señalado como “cosas de gays”, era mal visto y criticado. Con el tiempo surgieron los metrosexuales, como se llama a aquellos hombres que invierten tiempo y dinero en su aspecto físico, y eso abrió un nuevo panorama.

El psicólogo dice que “ellos sentaron las bases y abrieron un camino para que otros hombres pudieran empezar a cuidarse sin ser juzgados”.

“[Los metrosexuales]  sentaron las bases y abrieron un camino para que otros hombres pudieran empezar a cuidarse sin ser juzgados”, Ricardo Estrada, psicólogo social.

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