En las etapas tempranas de la enfermedad de Alzheimer, el cerebro no es capaz de usar con eficacia la glucosa como fuente de energía. (Foto: Especial)

Dieta keto podría mejorar funciones cerebrales en personas con deterioro cognitivo

Los consumidores de la dieta Atkins presentaron una notable mejora en los test de memoria
Redacción | El Universal
03 Julio, 2019 | 12:08 hrs.

Una dieta cetogénica (keto) e hipoglucídica (baja en carbohidratos y rica en grasas) podría mejorar las funciones cerebrales y la memoria en personas con deterioro cognitivo leve, señaló un estudio de la Johns Hopkins Medicine.

Investigaciones anteriores han comprobado que, en las etapas tempranas de la enfermedad de Alzheimer, el cerebro no es capaz de usar con eficacia la glucosa como fuente de energía. Un proceso que ocurre normalmente en el cerebro de las personas sanas.

Ahora los investigadores de esa universidad han determinado que los cerebros de personas sanas o con deterioro cognitivo leve pueden usar las cetonas, un químico que proviene del desecho de las grasas alimenticias como fuente energética alternativa.

“Cuando una persona sigue una dieta cetogénica su cerebro y cuerpo utilizan esas cetonas como fuente energética en lugar de los carbohidratos”, ejemplifican los especialistas en un comunicado.

En el estudio, publicado en el Journal of Alzheimer's Disease, participaron 14 individuos con una edad media de 71 años y que presentaban deterioro cognitivo leve o indicios de enfermedad de Alzheimer. La mitad de ellos eran mujeres y todos menos uno, caucásicos.

Nueve de los participantes hicieron una dieta modificada de Atkins que restringió el consumo de carbohidratos a 20 gramos o menos al día durante 12 semanas.

Los otros cinco siguieron una dieta similar a la del Mediterráneo, en la que se favorece el consumo de frutas, productos lácteos y proteínas.

Los asignados a la dieta modificada de Atkins habían consumido 158 gramos de carbohidratos al día; sin embargo, para la sexta semana redujeron su consumo a 38.5 gramos y siguieron disminuyendo la cantidad entrada la novena semana.

Como parte del estudio, cada participante proporcionó muestras de orina antes de empezar el régimen alimenticio y cada tres semanas hasta concluir la prueba.

Según los resultados, en la orina de más de la mitad de los voluntarios de la dieta Atkins se observaron cetonas a eso de las seis semanas y hasta el final del estudio, algo que no ocurrió en los individuos que siguieron la dieta mediterránea.

Esto no fue todo pues los consumidores de la dieta Atkins presentaron una notable mejora en los test de memoria, los cuales les fueron realizados antes de comenzar la prueba, así como seis y doce semanas más tarde.

Si bien esta mejora fue sólo de un 15%, el resultado fue significativo pues los participantes del otro grupo perdieron, como promedio, un par de puntos en los test de memoria.

Finalmente, los investigadores señalaron que aunque los resultados a corto plazo distan de comprobar que la dieta modificada de Atkins tiene el potencial de evitar que el deterioro cognitivo leve evolucione hacia un diagnóstico de Alzheimer, son “bastante prometedores como para justificar estudios más amplios”.

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