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¿Dejarías que larvas se coman tu piel para curarte?

El uso de larvas para tratar heridas se dejó de usar con el surgimiento de los antibióticos
Alejandra Rodríguez |El Universal
12 Enero, 2018 | 12:00 hrs.

El uso medicinal de los insectos no está lo suficientemente explorado en México, pero los tratamientos que hacen uso moscas para curar la heridas, como el pie diabético, son una opción que se realiza en el Hospital General “Manuel Gea González”, siendo el primero en América Latina en utilizar larvas para el manejo de lesiones necrosadas.

Las larvas de la mosca lucilia sericata se colocan en la piel en descomposición para que éstas coman la piel muerta, explica el doctor José Contreras Ruiz, jefe de la sección de Clínica de Heridas y Estomas de la división de Dermatología del Hospital.

Contreras aclara que no existe peligro de infección porque el proceso de producción del insecto es controlado en laboratorio.

En la medicina, el uso de larvas para tratar heridas antes era una práctica recurrente, sin embargo, comenzó a caer en desuso con el surgimiento de los antibióticos y otras técnicas quirúrgicas.

“La aparición de infecciones producidas por bacterias resistentes a los antibióticos ha abierto nuevamente la posibilidad de recurrir a la larvaterapia, o terapia de gusanos, para tratar heridas, úlceras e infecciones”, afirma Contreras Ruiz.

El 20% de las consultas en este hospital es por pie diabético, lo que implica la intervención de varios especialistas para un tratamiento integral, donde la larvaterapia es una alternativa más para la cicatrización.

El pie diabético tiene un componente vascular, infeccioso, de tejido dañado o muerto. Cuando se practica la larvaterapia, se debe controlar con un tratamiento interdisciplinario, con el fin de tener control del nivel de azúcar en la sangre del paciente y a la par un  infectólogo debe realizar la revisión y análisis de las bacterias de la herida para que las larvas se coman todo lo podrido y contrarresten el daño que causan las bacterias.

José Contreras sostiene que hay casos donde los pacientes llegan con una herida infectada avanzada o con gran cantidad de pus y de tejido muerto que las larvas no alcanzan a comer, porque la infección avanza más rápido. En estos casos se requiere de un manejo quirúrgico antes de usar las larvas.

La larva, conforme se mueve dentro de la herida, va desprendiendo el tejido muerto y con  las enzimas proteolíticas que libera, van licuándolo para hacerlo más fácil de eliminar. Al ser tan selectivas no dañan el tejido bueno.

La técnica también está indicada en heridas de muchos tipos, como son las úlceras venosas o varicosas, úlceras por presión o escaras del encamado, en heridas quirúrgicas (que no han cicatrizado) o en cualquier herida crónica donde exista tejido muerto.

 

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