Especial

¿Correr en campo o en montaña?

El trail es una puerta de salida del ruido de las calles, de la contaminación en todas sus formas
Redacción | GDA
08 Diciembre, 2017 | 16:00 hrs.

Todos los corredores tienen mitos, pero los corredores de trail tienen además la montaña. Es decir, bosques, riscos, quebradas y travesías por terrenos que abarcan diferentes pisos térmicos y condiciones climáticas cambiantes que son un reto adicional.

Por eso, esta modalidad de atletismo es cuento aparte. Como carrera de competencia el trail running o la carrera por montaña corre paralela al nacimiento del Maratón de Boston.

Este maratón comenzó en San Francisco el 19 de noviembre de 1905 con el nombre de Dipsea Race y es tan exigente y selectivo como el de Boston. Solo recibe mil 500 corredores, que se reúnen sagradamente el segundo domingo de junio.

Aunque hay quienes marcan el origen más atrás, como competencia a campo traviesa en el Reino Unido e Irlanda, como modalidad más estructurada de atletismo arranca en la década de 1970, se fortalece en los 80 y 90 y en el  2015 es aceptada formalmente por la Asociación Internacional de Federaciones de Atletismo ( LAAF, por sus siglas en inglés) como disciplina competitiva de atletismo.

El trail es una puerta de salida del ruido de las calles, de la contaminación en todas sus formas. “En la montaña la persona se desconecta del mundo para conectarse a otra realidad, y una vez se logra ese cambio es difícil dejar de correr por la montaña”, asegura Inés Bayona, ultramaratonista y psicoanalista que conoce bien las rutas de la mente y la montaña.

“Hay que empezar por 8 o 12 kilómetros, nada más. Correr por la montaña es más duro para las piernas, pero las sensaciones y el paisaje son la recompensa. Únanse a un grupo de corredores porque da ánimo y enseña a orientarse en el terreno” señala Quintana.

La primera batalla es entender que se debe modificar el ritmo de acuerdo con el terreno, afirma Quintana, y trepar con pasos cortos”. Además, elevar las rodillas e impulsarse con movimientos cortos y rápidos de los brazos, lo cual ayuda a marcarles el ritmo a las piernas.

Para el corredor de calle, en la subida está el principal reto porque, es una práctica muy exigente para los pulmones. En los tramos planos, hay que alargar la zancada. Si subiendo el temor es que no rinda, en bajada el miedo está en la velocidad sin control.

“El truco para bajar está en no quitar la mirada, dar pasos chiquitos, levantar las rodillas para no enredarse y elevar los brazos para desacelerar”, dice Bayona.

Y Quintana señala: “Para bajar no sólo se requieren piernas, sino aprender a saltar y a absorber el impacto en los músculos del abdomen, lo que exige un core fuerte”. Y “soltarse, ir relajado –añade Padua– porque si van miedosos, se caen fácil.

Muchos runners se inician porque ven en la montaña una forma de entrenamiento cruzado o buscando una experiencia diferente, pero Elkin Quintana, experto en trail running, licenciado en Educación Física, señala que aunque se practique atletismo, al enfrentarse al trail es mejor ser prudente.

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