Especial

¿Conoces los beneficios de reír?

El humor es un escudo que nos apoya protegiéndonos de los estados de ánimo negativos
Redacción | GDA
03 Enero, 2018 | 17:46 hrs.

Los beneficios que brinda la risa, desde la más tímida sonrisa hasta la más sonora carcajada son tantos, que hasta los místicos de Oriente reconocen la iluminación que provee la risa.

Robert Provine, profesor de psicología y neurociencia de la Universidad de Maryland, la considera un ‘pegamento social’. Y así la llama, porque afianza las relaciones entre un grupo y hace parte del vocabulario universal.

Según la psicóloga Luz Marina Hoyos, la risa es una respuesta psicológica que se desata como un mecanismo inconsciente, es decir, que no la controlamos. “Nuestro cerebro toma la decisión por nosotros”, dice ella. Y tal parece que es una decisión sensata y saludable.

Otro de los atractivos de la risa es que es instintiva, no requiere aprendizaje. Lo demuestran los niños que nacen ciegos o sordos y ríen sin haber visto o escuchado jamás una risa o una carcajada. Según refiere Hoyos, investigaciones indican que esta respuesta se genera desde la etapa de gestación. “El profesor Provine afirma que los bebés ríen a partir de los tres o cuatro meses de edad, incluso antes, en la semana 24 y 36 de gestación –explica la experta.

Es más, un grupo de investigadores ingleses, a través de escáner con ultrasonido, captó sus expresiones faciales en el vientre materno; su risa y su llanto”. La espontaneidad es el terreno en el que se dibuja con precisión la risa.

Por eso no es raro que los niños nos lleven una marcada ventaja a la hora de reír a mandíbula batiente. Cerca de 300 carcajadas pueden soltar al día, mientras que los adultos, en el mejor de los casos, pueden registrar 100 y, en el peor, 15.

Con los años nos volvemos “agrios y perdemos la espontaneidad, la capacidad de asombro, de disfrutar las cosas sencillas y de ver el lado amable y divertido de la vida”, agrega ella.

Cuando una persona se ríe libera endorfinas “que son los neurotransmisores secretados por la glándula pituitaria del cerebro y que tienen un efecto de tipo opiáceo similar a la morfina.

A su vez, se libera dopamina, un neurotransmisor cerebral que se relaciona con los estados de bienestar psicológico. Así mismo, cuando la gente se ríe logra disminuir sus niveles de cortisol, la hormona del estrés”, dice la psicóloga clínica Bibiana Castillo.

“Y tienen una potencia mayor que cualquier otra droga diseñada en el laboratorio, producen alegría, relajación, tranquilidad y felicidad”, señala Hoyos.

Sus efectos van desde soltar el miedo y ganar confianza, romper el hielo en cualquier situación, hasta rejuvenecer, porque la risa oxigena la piel, lubrica los ojos y ayuda a tomar mejores decisiones, a ser más creativos. Ahora bien, una cosa es reír y otra sonreír.

De acuerdo con Hoyos, la carcajada involucra un acto primario, una explosión que rompe con todo. No se desata la misma bioquímica en el cuerpo con una sonrisa que con una buena carcajada.

El humor en los individuos es un escudo que nos apoya protegiéndonos de los estados de ánimo negativos; reírse de sí mismos es una manera de liberarse del conflicto interno y una forma de terapia para afrontar las situaciones difíciles.

Al hacerlo no solo se deja de lado el ego y ese deseo obsesivo por mostrarse perfectos. “Nos damos permiso para equivocarnos, vemos la vida desde el ángulo divertido, le restamos tensión a la situación y observamos los problemas con una perspectiva ampliada”, explica Hoyos.

La risa ayuda, literalmente, en asuntos del corazón y reconforta el espíritu, especialmente de las personas enfermas. a risa ayuda, literalmente, en asuntos del corazón y reconforta el espíritu, especialmente de las personas enfermas.

Según el psiquiatra William Fry, los pacientes hospitalizados son capaces de superar mejor su enfermedad y el estrés ocasionado por la misma, gracias a terapias basadas en la risa.

Un payaso clínico le entrega a un enfermo amor, algo que no se puede tocar, “que es energía, eleva las vibraciones y encamina hacia el sendero de la sanación”, insiste la experta. Ese efecto terapéutico lo advirtió Hunter Doherty, más conocido como el doctor Patch Adams, un médico estadounidense que desarrolló en los 70 la terapia de la risa.

“Hace 17 años nació el payaso clínico en el país – cuenta Luz Adriana Neira, directora general y cofundadora de la Fundación Doctora Clown–, abriendo un espacio de juego y risa entre los medicamentos e inyecciones y contribuyendo a la humanización dentro de los hospitales”.

Además se ha comprobado que el efecto analgésico de la risa reduce, de manera significativa, el consumo de calmantes. Que sientan menos dolor hace que el paciente que está en proceso de recuperación, sea mucho más activo. Eso acorta los tiempos de cura y de sanación.

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