La radiación que producen los celulares se ha relacionado con la aparición del cáncer. (Foto: Especial)

¿Por qué nos preocupa la radiación de los celulares?

Durante años nos han dicho que pueden causar un sinnúmero de padecimientos, pero hasta la fecha no se ha comprobado
Redacción | El Universal
31 Agosto, 2018 | 17:32 hrs.

A nivel mundial la cantidad de usuarios de teléfonos móviles va aumentando año con año. El celular se ha convertido en una herramienta imprescindible para la vida diaria de las personas alrededor del mundo, por lo que la investigación hacia los posibles efectos del los celulares a la salud también ha ido en aumento.

¿Qué puede causar la radiación?

La radiación que producen los celulares se ha relacionado con la aparición del cáncer —una de las principales causas de muerte en el mundo—, sin embargo aún no se conoce qué tanta conexión existe entre el aumento del uso del celular y los casos de cáncer.

La energía de radiofrecuencia que emiten los celulares es un tipo de energía electromagnética no ionizante, esto quiere decir que es una radiación de baja frecuencia y energía. Se ha estudiado este tipo de radiación, que también está presente en los hornos de microondas, y actualmente no hay evidencia consistente de que este tipo de energía pueda incrementar el riesgo de cáncer.

¿Qué dicen los estudios?

La energía de radiofrecuencia que utilizan los teléfonos celulares no causa daños en el ADN que pudiera provocar cáncer, esto según un estudio realizado en roedores donde se le sometió en una ambiente controlado a esta radiofrecuencia sin presentar un aumento en la  aparición del cáncer. Este estudio se realizó en el Programa Nacional de Toxicología (NTP, por sus siglas en inglés) que es parte los Institutos Nacionales de Salud (NIH, por sus siglas en inglés).

En un estudio de caso donde se analizó el uso del celular en personas con tumores cancerígenos y personas sin ellos, realizado por Interphone, no se mostró un aumento significativo en los cánceres cerebrales o del sistema nervioso central relacionado con una mayor cantidad del uso del celular.

Sin embargo, en los participante que gastaron más tiempo en llamadas del celular, sí hubo un aumento en el riesgo de glioma (tumor maligno). Pero los investigadores dijeron que los resultados no eran concluyentes debido a que la cantidad de uso presentada por los encuestados era poco probable.

En este mismo estudio se concluyó que que no había relación entre la ubicación de los tumores cerebrales y las regiones del cerebro que fueron expuestas a los niveles más altos de radiofrecuencia de los celulares.

En un estudio, realizado en Dinamarca, se hizo una relación entre la información de facturación de alrededor de 358 mil suscriptores de teléfonos celulares, con los datos de incidencia de tumores cerebrales del Registro Danés de Cáncer.

En esta asociación no se observó una relación entre el uso del teléfono celular y la incidencia de glioma, meningioma o neuroma acústico, incluso en los usuarios de más de 13 años.

En otro estudio de cohorte realizado en el Reino Unido, se analizaron datos obtenidos de cuestionarios que completaron los participantes del estudio.

Este estudio concluyó que el uso del celular no representa un mayor riesgo de padecer tumores de glioma, meningioma o del sistema nervioso central.

El único efecto biológico reconocido de la radiación no ionizante, según el Instituto Nacional del Cáncer (NIH, por sus siglas en inglés), es el calentamiento del tejido. “Sin embargo, no es suficiente para aumentar la temperatura corporal en forma que se pueda medir”, apunta NIH.

Señala que aunque se ha sugerido que la energía de radiofrecuencia podría afectar el metabolismo de la glucosa, dos estudios realizados al respecto mostraron resultados incongruentes. Mientras que otro encontró un metabolismo menor en el lado del cerebro donde se usó el teléfono.

Al respecto, Ariel García Esparza, médico especialista en medicina nuclear, señala que hasta el momento no existe investigación suficiente que compruebe los posbiles daños. Por lo que “se necesitan estudios comprensivos y serios con una muestra estadística más significativa para poder ver una evidencia contundente”.

Por ello, también se desconoce la dosis umbral a la que pudieran producirse efectos negativos, si es que los hay, a la salud. Sin embargo, coincide en que la única radiación que sí ocasiona daños, por ejemplo cáncer, es la ionizante, proveniente de los rayos X.

¿Por qué los estudios no son concluyentes?

De acuerdo con información de NIH, la mayoría de los estudios no han encontrado asociación estadística del uso del teléfono celular y los riesgos de tumores cerebrales. Los Institutos Nacionales de Salud detalla que las discrepancias entre estudios incluyen lo siguiente:

  • Sesgo: muchos estudios epidemiológicos sobre el uso del teléfono celular y el riesgo de cáncer cerebral carecen de datos verificables sobre la cantidad total de uso del teléfono celular a lo largo del tiempo. Además, las personas que son diagnosticadas con tumores cerebrales son más propensas que las personas sanas a inscribirse en un estudio de investigación.

  • Informes inexactos; pueden ocurrir cuando las personas dicen que algo ha sucedido más o menos a menudo de lo que realmente ocurrió. Es posible que las personas no recuerden cuánto usaron los teléfonos celulares en un período de tiempo determinado.

  • Morbilidad y mortalidad: Los familiares de quienes murieron y fueron entrevistados a menudo están poco familiarizados con los patrones de uso del teléfono celular de su familiar fallecido y pueden no describir con precisión sus patrones de uso a un entrevistador.

  • Cambiando tecnología y métodos de uso. Estudios anteriores evaluaron la exposición a la energía de radiofrecuencia de teléfonos celulares analógicos. Sin embargo, la mayoría de los teléfonos celulares actuales usan tecnología digital, que opera a una frecuencia diferente y un nivel de potencia más bajo que los teléfonos analógicos. Los mensajes de texto, por ejemplo, se han convertido en una forma popular de usar un teléfono celular para comunicarse que no requiere acercar el teléfono a la cabeza. Además, el uso de tecnología de manos libres, como auriculares con cable o inalámbricos, está aumentando y puede disminuir la exposición de la energía de radiofrecuencia a la cabeza y el cerebro.
     

¿Qué se está haciendo para aclarar las dudas?

Desde 2010 se está realizando un gran estudio en Europa, en el que participan alrededor de 290 mil usuarios, que ha analizado desde entonces los efectos del celular a largo plazo. Y lo seguirá haciendo por 20 o 30 años más.

El nombre del estudio es COSMOS, y su objetivo es seguir a los participantes durante décadas para conocer la variedad de los efectos sobre su salud.  

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