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¿Por qué es bueno comer frutos secos?

Científicos comprobaron que algunos frutos secos estimulan algunas frecuencias cerebrales
Redacción | GDA
05 Febrero, 2018 | 11:00 hrs.

Un estudio realizado por investigadores de Loma Linda University Health (Estados Unidos) ha evidenciado que comer frutos secos de forma habitual fortalece las frecuencias de ondas cerebrales asociadas con la cognición, el aprendizaje, la memoria y otras funciones claves del cerebro.

Para llegar a esta conclusión, publicada en el FASEB Journal, los investigadores tomaron electroencefalogramas de personas consumidoras de frutos secos con el fin de medir la fuerza de las señales de sus ondas cerebrales. De esta forma, los científicos comprobaron que algunos frutos secos (almendras y nueces) estimulan algunas frecuencias cerebrales.

Así, por ejemplo, los pistaches producen una mayor respuesta de las ondas gamma, responsables de mejorar el procesamiento cognitivo, la memoria y el aprendizaje. Además, produjeron una mayor respuesta ‘delta’, asociada al sueño profundo, a la inmunidad saludable y a la curación natural.

“Aunque los investigadores encontraron variaciones entre las seis variedades de frutos secos probados, todos ellos eran ricos en antioxidantes beneficiosos. Algunos de ellos contienen las mayores concentraciones de antioxidantes posibles”, dijo Lee Berk, líder de la investigación.

Otros estudios científicos han demostrado que el consumo de frutos secos dentro de una dieta saludable reduce los niveles de colesterol LDL (“colesterol malo”) y aumenta el colesterol HDL (“colesterol bueno”).

Además, tal como lo reporta el portal de investigaciones médicas ‘Predimed’, los frutos secos tienen propiedades antiinflamatorias; previenen el desarrollo de enfermedades como la arteriosclerosis, el cáncer de colon y la diabetes mellitus tipo 2, y poseen propiedades saciantes que alivian la sensación de hambre y de ansiedad.

Los frutos secos contienen altos porcentajes de ácido oleico y linoleico y de ácido fólico, los cuales favorecen la circulación de la sangre y previenen problemas vasculares. Además, son fuente de vitaminas E y B, de fósforo, potasio, cobre, hierro y selenio, sustancias que ayudan a evitar enfermedades degenerativas. También son ricos en calcio y en fibra.

Su consumo favorece el crecimiento de los niños y los adolescentes, previenen la aparición de osteoporosis y enfermedades intestinales como el estreñimiento y el colon irritable.